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What is my Next Step?

What is the next step in my career journey?

It’s ok if you don’t have all the answers – it’s a journey and we’re on it together.

Consider what next steps and action plans will help you find answers and remember it’s important to be open-minded and curious.


Your development is ongoing: Make it a priority to revisit your plan regularly so it reflects your current priorities and interests and ensure you’re making progress


Take charge: Understand your strengths, work preferences, and your career aspirations.

Think about...

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Take Charge!

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¿Qué es la Enfermedad Vascular Periférica?


La Enfermedad Vascular Periférica (EVP) es la obstrucción de las arterias que irrigan todos los órganos fuera del corazón. Incluye la Aorta, las arterias que llevan sangre al Cerebro, a los Riñones y a las piernas y los pies, es decir, los Miembros Inferiores. Dichos vasos, se estrechan y/o se obstruyen y disminuye el flujo sanguíneo hacia las piernas. VER VIDEO




¿Por qué se tapan las arterias?


Hay varias razones por las que se pueden tapar u obstruir las arterias:

Las paredes de las arterias comienzan a acumular “placas” compuestas por Colesterol, sustancias grasas, Calcio y Fibrina. Esto se denomina Aterosclerosis. Y ésta provoca la EVP. El crecimiento de esas “placas”, reduce el flujo sanguíneo en las arterias, que son las encargadas de llevar el Oxígeno y otros nutrientes. A nivel de las extremidades inferiores esto puede generar molestias cuando aumenta la actividad muscular (al caminar) y reducción en la de movilidad.


La edad provoca que los tejidos se vuelvan menos elásticos. Si bien la EVP es más frecuente luego de los 70 años, en personas con múltiples factores de riesgo (especialmente Diabetes y tabaquismo), a partir de los 50 años se recomienda evaluar la circulación periférica, aun sin padecer dolores de piernas, para detectar una EVP asintomática.

  • La diabetes es uno de los principales factores de riesgo.
  • El tabaquismo es otro factor de riesgo destacado.
  • La hipertensión arterial
  • El colesterol elevado
  • La obesidad
  • El sedentarismo




¿Cómo se manifiesta la EVP?


Generalmente, con dolor u otras molestias (calambres, ardor, quemazón, etc.) en los miembros inferiores: piernas, pies, muslos, glúteos. La característica más importante es que comienzan al caminar y CEDEN con el reposo. La EVP asintomática se puede detectar por la falta de pulsos en las piernas o con estudios no-invasivos (Eco-Doppler). También puede ser que se observen heridas lesiones espontáneas o que no cicatrizan en los miembros inferiores –generalmente en piernas y pies-, más frecuentemente en Diabéticos. Esto indica que se debe consultar al médico rápidamente.




¿Quiénes pueden padecerla?


Cualquier persona puede padecer EVP pero los grupos con mayor riesgo de contraerla son los diabéticos y los fumadores, así también la gente que tiene alto colesterol, importante sobrepeso y quienes presentan hábitos de vida sedentarios.




¿Cómo se diagnostica?


El diagnóstico de EVP se hace en base a tres evaluaciones muy simples e incruentas:

  1. Pulso de las piernas. La falta o marcada reducción en la amplitud del pulso revela una obstrucción arterial.
  2. Índice brazo – tobillo. Se toma la presión sanguínea en simultáneo tanto a nivel de brazo como de tobillo. Surge un coeficiente de dividir los resultados de la presión de la pierna sobre la del brazo. Entre 0,9 y 1,3 son valores normales. Cuanto menor es el valor, mayor el grado de obstrucción en el miembro inferior. Indica no sólo la presencia de la EVP sino además su severidad.
  3. Eco-doppler de piernas. Ultrasonido que evalúa el flujo sanguíneo y detecta la ubicación de las obstrucciones.




¿Cuál es el tratamiento para la EVP?


Una vez que se detecta que una persona padece EVP, el médico decidirá qué tipo de tratamiento le conviene según criterios anatómicos (ubicación, longitud y severidad de las lesiones) y criterios clínicos (Síntomas, edad, riesgo quirúrgico, condición general del paciente, intervenciones previas).
Hay distintos tipos de tratamiento:

TRATAMIENTO MÉDICO

  • Cambios de hábitos en la vida cotidiana para aumentar el flujo sanguíneo en las piernas: régimen alimentario, actividad física (ejercicios programados y supervisados).
  • Control periódico de factores de riesgo cardíaco.
  • Toma de medicamentos que disminuyan la probabilidad de infarto al corazón o accidente cerebro vascular (ACV).
  • Indicaciones del médico para evitar heridas y/o infecciones en el miembro afectado, especialmente en pacientes diabéticos.

INTERVENCIONES:

  • Revascularización Endovascular: En los casos que puedan tratarse de esta forma para recuperar el normal flujo de sangre. Se introduce un catéter (tubo plástico) por el vaso afectado, se comprime la obstrucción y se coloca un stent (dispositivo metálico cilíndrico que queda adherido a la pared del vaso tratado) u otro dispositivo, para mantener la arteria abierta y evitar una re-obstrucción. (método mínimamente invasivo).
  • Revascularización Quirúrgica: Se realiza un “by-pass” (puente) entre dos segmentos sanos del vaso afectado por la obstrucción. Se utiliza una vena del propio paciente o una prótesis sintética, según el caso.




¿A qué especialista médico debo recurrir si sospecho que tengo EVP?


Ante todo, hay que acudir al médico de cabecera, un médico clínico. Al contarle los detalles de lo que sucede, él derivará al paciente con un especialista en cardiología y/o cirujano vascular.




¿Si tengo diabetes, tengo EVP?


No necesariamente. Pero hay que cuidarse, controlarse mucho y hacerse controles evaluaciones periódicas. Hay que evitar el “pie diabético”, que es la presencia de ulceración, infección y/o gangrena del pie, asociada a la neuropatía diabética y diferentes grados de enfermedad vascular periférica. La mayor dificultad para cicatrizar observada en los Diabéticos, hace mucho más importante la PREVENCIÓN de las heridas y tratar de preservar el flujo sanguíneo a las piernas.




¿Cuáles son los peores riesgos de la EVP?


La Enfermedad Vascular Periférica, es la expresión de una enfermedad, la Ateroesclerosis, en los miembros inferiores. Detectar la EVP, aún asintomática, puede permitir reducir el riesgo de un infarto o de un accidente cerebro vascular (ACV). En los pacientes con síntomas, un tratamiento adecuado y controles periódicos aumentan la capacidad de marcha, mejoran la calidad de vida y reducen significativamente la posibilidad de pérdida del miembro afectado (amputación).




¿La EVP es hereditaria?


No, la EVP no es hereditaria.




Una vez que estoy en tratamiento por EVP ¿Qué probabilidades hay de empeorar?


El pronóstico a mediano-largo plazo de la EVP se basa en mejorar dos aspectos, que están relacionados, pero con tratamientos distintos: Uno está orientado a aumentar la cantidad de sangre que llega a los miembros inferiores (Con medicación, ejercicios programados y/o alguna intervención). El otro, a reducir o controlar, los factores de riesgo que inciden en la Ateroesclerosis, que es la enfermedad de base. La contribución del paciente empieza por entender su enfermedad, decidirse firmemente a cambiar hábitos de vida perjudiciales (Tabaquismo, obesidad, sedentarismo) y no discontinuar los controles y tratamientos médicos.





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